Hombre de verdad


Luisa se regocija viendo un programa de televisión en la sala de estar.
María, una compañera de clases suya, regresa de la cocina, con unas deliciosas panquecas que ha preparado para ambas.
“Uy, mi amiga, mira a ese hombre, jugando futbol con su hijo. Ese si es un hombre de verdad!”
exclama llena de emoción María, mientras observa con detenimiento la pantalla del televisor.
“Luisa, ven a ayudarme con la silla de ruedas de tu papá por favor. Vamos a ir a colocarle unas flores a tu hermanito”
grita la madre de Luisa desde el patio de la casa.

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Amor prohibido


Hace veinte años, la felicidad tan esperada al fin había arribado a las vidas de los Rodriguez.
Los Rodriguez son una pareja de casados que luego de
haber contraido matrimonio, atravesaron muchisimas
dificultades para formar una familia.
Maria Gabriela de Rodriguez y Luis Carlos Rodriguez se conocieron
en la iglesia donde cada domingo asistían a orar y escuchar
las palabras de su idolatrado sacerdote.
Ambos eran y siguen siendo fieles practicantes de la religión que los une.
La primera vez que los ojos de Maria Gabriela y los ojos de Luis Carlos hicieron contacto,
los corazones de ambos seres latieron tan fuerte y tan rápido como los tambores
de una furiosa melodia tropical.
Con el pasar del tiempo, el amor entre Maria Gabriela y Luis Carlos crecía
de manera exponencial.
Durante sus primeros meses de noviazgo, solian decirse mutuamente como si fueran versos de la Biblia:
“Profesamos nuestro amor hacia Cristo, nuesto Creador, mediante el
vinculo que formamos al unir nuestros labios”
“Como hombre y mujer que somos, nuestro amor es puro y correcto. Como
fue el de Adan y Eva. Ahora solo nos falta el fruto de nuestro amor”
A tan solo 3 meses de vivir muchas alegrias siendo novios, Maria Gabriela
y Luis Carlos decidieron unificar sus sentimientos bajo el lazo del matrimonio.
Ambos estaban tan felices de poder casarse y formar una familia.
Sin embargo, la pareja enamoradiza vivió durante varios meses una pesadilla
emocional al no poder engendrar el fruto de su amor.
Fue un periodo lleno de tempestad en el que abundaban
intensas discusiones producto de no poder obtener lo que tanto deseaban.
Sin embargo, a pocos dias de cumplir seis meses de casados, la pareja
recibió la fabulosa noticia de que iban a tener un bebé.
Esta noticia pulverizó la tempestad que durante meses atormentó a la pareja.
Esta noticia llenó a Maria Gabriela y a Luis Carlos de la más profunda alegria.
Dedicieron llamar a su hijo, Jesús, por rendirle honores a Jesucristo, a quién le daban las gracias
por el milagro que éste les habia concedido.
Jesús vivió una niñez llena de muchisimo amor y cariño que recibía de sus padres, familiares y amigos
quienes lo querían inmensamente.
Lamentablemente, todo esto cambió cuando Jesús se adentró en la adolesencia.
Su comportamiento era distinto al de sus compañeros varones de su escuela.
Mientras estos hablaban llenos de regocijo de las chicas más bellas del salón, Jesús denotaba
sentirse tan incomodo cómo pajaro dentro de una jaula deseando libertad.
Esto levantaba sospechas entre sus compañeros quienes no se tardaron mucho para
burlarse de Jesús usando multiples palabras difamatorias en su contra.
Esto hacía sentir muy mal a Jesús, quién lloraba en su habitación frecuentemente sin que
sus padres lo notaran.
En una fiesta organizada por la estudiante más popular de su salon, Jesús experimentó su primer
beso a la edad de doce años.
Dicho beso fue tan mágico para Jesús, que al llegar de la fiesta,
esté decidió contarle sobre su experiencia a sus padres. Estaba tan emocionado
para expresarle a la Señora Maria Gabriela y al Señor Luis Carlos
que él ya era todo un hombre pues sus labios habían hecho contacto
con los de otra persona.
“Mami, papi. Ya soy un hombre. Hoy tuve mi primer beso.” les expresó lleno de alegria Jesús a sus padres.
“Oh que bien hijo! Eso nos hace muy felices a tu papá y a mi! Cuentanos, ¿quien es la chica afortunada?”
le respondió la Señora Maria Gabriela a su hijo, mientras
el Señor Luis Carlos cargaba una sonrisa del tamaño del sol en su rostro.
“Afortunada? Querrán decir afortunado. Se trata de Eduardo. Ustedes lo conocen. Mi mejor amigo.”
Las unicas palabras que salieron de las bocas de los padres de Jesús fueron las siguientes:
Por parte de su madre:
“Desde este momento, dejas de ser nuestro hijo, Jesús. Seguirás viviendo con nosotros pero como si
fueras un huesped de este hogar. No te imaginas el daño que nos has ocasionado. Estamos tan decepcionados de ti, Jesús.
Ah y otra cosa! Si nos enteramos que has vuelto siquiera a hablar con el enfermo de Eduardo, te botaremos de esta casa.”
Por parte de su padre:
“Has destrozado el amor tan grande que teníamos por ti, Jesús. Nosotros no te criamos para que nos salieras con esta
traición. Peor que traición, una cochinada total. Esto que has hecho es inaceptable.
Tu madre y yo te educamos con los mejores modales y valores. Con los mejores modales y valores!
Y así nos pagas, Jesús? Como te ha dicho tu madre, desde este momento dejas de ser nuestro hijo. Y más te vale
que no vuelvas a hablar con el enfermo ese de Eduardo”
Las incontables lagrimas que derramó Jesús en ese instante y durantes años posteriores, lo atormentan hasta el dia de hoy.
Fueron cinco años infernales los que vivió Jesús en casa de sus padres desde ese momento.
Cinco años infernales recibiendo burlas de todo aquel que conocía sobre su orientación sexual.
En el liceo, en la calle, donde fuera.
Sin embargo, el peor infierno lo vivía Jesús dentro de su alma,
pues durante su adolescencia tuvo que abstenerse de tratar a Eduardo, el joven a quién quería con todas sus fuerzas.
La familia de Eduardo por el otro lado, aceptaron con una condición la orientación sexual de su hijo cuando éste
les expresó lo que sentía por Jesús. La condición fue que hasta que tanto él cómo Jesús no cumplieran la mayoria de edad,
debían abstenerse de las demostraciones de afecto. Le dijeron “Tú y Jesús pueden quererse con todas sus fuerzas. Pero
nada de demostraciones de afecto hasta que ambos tengan dieciocho años”
Al cumplir la mayoria de edad, Jesús decidió irse de su casa contando con el apoyo de Eduardo. Ya no soportaba
más los maltratos que recibía por parte de sus padres.
En la actualidad, Jesús y Eduardo viven felizmente juntos en un modesto
pero acogedor apartamento, pagado con el dinero que ambos ganan trabajando.

Hijo y papá


El corazón de un padre que vivía todo el tiempo malhumorado y regañando a su hijo de seis años,
ha sido llenado de amor.
¿Por quién?
-Por su propio hijo
¿Cómo?
-Pues, un dia, el padre malhumorado ve a su hijo con dos mangos en las manos. De manera
inmediata, le grita desde lo más profundo de sus pulmones y expulsando el más aberrante
desprecio: “!Maldita sea! ¿Piensas comerte dos mangos? !Dos mangos! !Me das uno en este instante!
¿Quién te ha enseñado a ser egoista ah? !Seguro que tu madre!”
El niño acostumbrado a los gritos, no tiembla en temor. Toma un mordisco en un mango, luego
en el otro. Y le entrega a su papá uno de los mangos y le dice: “Toma, papi. Este es el mango
más rico de los dos.”