Lagrimas de cenizas


“Mami, tú y papi ya no me quieren!” le exclama el mayor de dos hijos a su madre. “Por qué dices eso hijo?” le contesta su madre con un tono repleto de curiosidad y tristeza. “Porque cuando fui a mostrarles el dibujo que había hecho con los colores que me regaló la abuela Rosanna, tú y papi me dieron la espalda para mostrarle a Eduardito a la tia Alejandra.”

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Hombre de verdad


Luisa se regocija viendo un programa de televisión en la sala de estar.
María, una compañera de clases suya, regresa de la cocina, con unas deliciosas panquecas que ha preparado para ambas.
“Uy, mi amiga, mira a ese hombre, jugando futbol con su hijo. Ese si es un hombre de verdad!”
exclama llena de emoción María, mientras observa con detenimiento la pantalla del televisor.
“Luisa, ven a ayudarme con la silla de ruedas de tu papá por favor. Vamos a ir a colocarle unas flores a tu hermanito”
grita la madre de Luisa desde el patio de la casa.

Odio


El odio sólo produce dolor, más para quién lo siente que contra quién se proyecta.
En esta vida, al final, de una manera u otra, todo se paga.
No debemos permitir que nuestra alma esté llena de ira, odio y resentimiento.
Por el contrario, debemos llenarla de amor.
Es evidente que todos poseemos cualidades negativas.
Sin embargo, poseer cualidades negativas no hace maligna a una persona, por lo tanto no se debe generalizar.
El odio es un sentimiento mezquino que debilita nuestras vidas y nos lleva al abismo.
Por eso debemos alejarnos de quién practique el odio y de aquello que sea tóxico.
Debemos acercarnos a quién nos saque una sonrisa y nos proporcione amor.
De lo contrario, ese terrible sentimiento acabará matándonos.

Psicología y Blogueo


Mientras espera que hierva el agua para preparar una deliciosa pasta, Laura, una estudiante de psicología,
revisa algunas publicaciones hechas en un sitio web llamado reddit.
Entre una entrada y otra, encuentra el enlace a un blog llamado odioaloshombres.
Llena de curiosidad, decide visitar dicho blog.
Solo tiene dos publicaciones de hace un año.
El blog posee en su primer articulo, el siguiente mensaje:
“Hola, si eres hombre, sal de mi blog y mátate. Si eres mujer y odias a los hombres, eres bienvenida.
Si eres mujer y quieres a los hombres, sal de mi blog y reconsidera tu vida.
Ahora si, me presento formalmente.
Mi nombre es Jessica. Soy una mujer de 28 años.
Odio a los hombres.
Por qué?
Hace tres años, mi mejor amiga fue brutalmente violada y posteriormente asesinada por un hombre.
Hace falta que te de más explicaciones?”
La otra publicacion contiene los siguientes mensajes:
“Todos los hombres deben morir”, “Les deseo cancer a
todos los hombres” y “Si los hombres pudieran ser violados, desearia que todos lo fueran”
Revisando otro blog, llamado perdonaladios, Laura lee el siguiente articulo:
“Hola, soy Veronica, la hermana de Jessica, la del blog odioaloshombres.
Cómo podrán haberse dado cuenta, ella no ha publicado más articulos desde hace un año.
La razón por la que no lo ha hecho se la describiré brevemente.
Poco tiempo despues de la última entrada que escribió mi hermana en su blog, nuestro padre
falleció a manos de un maligno cancer.
Un dia antes de que muriera, Jessica y yo fuimos a visitarlo al hospital.
Vestida con una camiseta que contenía la frase “Me baño en las lagrimas de los hombres”,
Jessica saludó friamente a nuestro padre, quién descansaba en su habitación.
Éste, con lagrimas en su rostro, nos dijo “Por favor dejenme solo.”
Y así hicimos.
Al dia siguiente, nuestro papá falleció.
La tristeza que me invadió al recibir esa noticia fue inmensa.
Por otro lado, mi hermana se mostró muy poco afectada.
Sin embargo, durante los proximos dias, Jessica empezó a mostrar signos de que no
estaba bien emocionalmente.
Casí no comía, se bebía botellas enteras de vodka y lloraba intensamente en su habitación.
Cargada por la culpabilidad de la muerte de nuestro padre, mi hermana se quitó su vida.
Lo hizo a tan solo una semana del fallecimiento de quién, junto a nuestra madre, nos crió.
Mi hermana, cuanto te extraño. Y a ti también papá. A mamá y a mi nos hacen mucha falta ambos.”
“Oh Dios, el agua que he pueso a hervir!” exclama y sale corriendo a la cocina, Laura.

Amor prohibido


Hace veinte años, la felicidad tan esperada al fin había arribado a las vidas de los Rodriguez.
Los Rodriguez son una pareja de casados que luego de
haber contraido matrimonio, atravesaron muchisimas
dificultades para formar una familia.
Maria Gabriela de Rodriguez y Luis Carlos Rodriguez se conocieron
en la iglesia donde cada domingo asistían a orar y escuchar
las palabras de su idolatrado sacerdote.
Ambos eran y siguen siendo fieles practicantes de la religión que los une.
La primera vez que los ojos de Maria Gabriela y los ojos de Luis Carlos hicieron contacto,
los corazones de ambos seres latieron tan fuerte y tan rápido como los tambores
de una furiosa melodia tropical.
Con el pasar del tiempo, el amor entre Maria Gabriela y Luis Carlos crecía
de manera exponencial.
Durante sus primeros meses de noviazgo, solian decirse mutuamente como si fueran versos de la Biblia:
“Profesamos nuestro amor hacia Cristo, nuesto Creador, mediante el
vinculo que formamos al unir nuestros labios”
“Como hombre y mujer que somos, nuestro amor es puro y correcto. Como
fue el de Adan y Eva. Ahora solo nos falta el fruto de nuestro amor”
A tan solo 3 meses de vivir muchas alegrias siendo novios, Maria Gabriela
y Luis Carlos decidieron unificar sus sentimientos bajo el lazo del matrimonio.
Ambos estaban tan felices de poder casarse y formar una familia.
Sin embargo, la pareja enamoradiza vivió durante varios meses una pesadilla
emocional al no poder engendrar el fruto de su amor.
Fue un periodo lleno de tempestad en el que abundaban
intensas discusiones producto de no poder obtener lo que tanto deseaban.
Sin embargo, a pocos dias de cumplir seis meses de casados, la pareja
recibió la fabulosa noticia de que iban a tener un bebé.
Esta noticia pulverizó la tempestad que durante meses atormentó a la pareja.
Esta noticia llenó a Maria Gabriela y a Luis Carlos de la más profunda alegria.
Dedicieron llamar a su hijo, Jesús, por rendirle honores a Jesucristo, a quién le daban las gracias
por el milagro que éste les habia concedido.
Jesús vivió una niñez llena de muchisimo amor y cariño que recibía de sus padres, familiares y amigos
quienes lo querían inmensamente.
Lamentablemente, todo esto cambió cuando Jesús se adentró en la adolesencia.
Su comportamiento era distinto al de sus compañeros varones de su escuela.
Mientras estos hablaban llenos de regocijo de las chicas más bellas del salón, Jesús denotaba
sentirse tan incomodo cómo pajaro dentro de una jaula deseando libertad.
Esto levantaba sospechas entre sus compañeros quienes no se tardaron mucho para
burlarse de Jesús usando multiples palabras difamatorias en su contra.
Esto hacía sentir muy mal a Jesús, quién lloraba en su habitación frecuentemente sin que
sus padres lo notaran.
En una fiesta organizada por la estudiante más popular de su salon, Jesús experimentó su primer
beso a la edad de doce años.
Dicho beso fue tan mágico para Jesús, que al llegar de la fiesta,
esté decidió contarle sobre su experiencia a sus padres. Estaba tan emocionado
para expresarle a la Señora Maria Gabriela y al Señor Luis Carlos
que él ya era todo un hombre pues sus labios habían hecho contacto
con los de otra persona.
“Mami, papi. Ya soy un hombre. Hoy tuve mi primer beso.” les expresó lleno de alegria Jesús a sus padres.
“Oh que bien hijo! Eso nos hace muy felices a tu papá y a mi! Cuentanos, ¿quien es la chica afortunada?”
le respondió la Señora Maria Gabriela a su hijo, mientras
el Señor Luis Carlos cargaba una sonrisa del tamaño del sol en su rostro.
“Afortunada? Querrán decir afortunado. Se trata de Eduardo. Ustedes lo conocen. Mi mejor amigo.”
Las unicas palabras que salieron de las bocas de los padres de Jesús fueron las siguientes:
Por parte de su madre:
“Desde este momento, dejas de ser nuestro hijo, Jesús. Seguirás viviendo con nosotros pero como si
fueras un huesped de este hogar. No te imaginas el daño que nos has ocasionado. Estamos tan decepcionados de ti, Jesús.
Ah y otra cosa! Si nos enteramos que has vuelto siquiera a hablar con el enfermo de Eduardo, te botaremos de esta casa.”
Por parte de su padre:
“Has destrozado el amor tan grande que teníamos por ti, Jesús. Nosotros no te criamos para que nos salieras con esta
traición. Peor que traición, una cochinada total. Esto que has hecho es inaceptable.
Tu madre y yo te educamos con los mejores modales y valores. Con los mejores modales y valores!
Y así nos pagas, Jesús? Como te ha dicho tu madre, desde este momento dejas de ser nuestro hijo. Y más te vale
que no vuelvas a hablar con el enfermo ese de Eduardo”
Las incontables lagrimas que derramó Jesús en ese instante y durantes años posteriores, lo atormentan hasta el dia de hoy.
Fueron cinco años infernales los que vivió Jesús en casa de sus padres desde ese momento.
Cinco años infernales recibiendo burlas de todo aquel que conocía sobre su orientación sexual.
En el liceo, en la calle, donde fuera.
Sin embargo, el peor infierno lo vivía Jesús dentro de su alma,
pues durante su adolescencia tuvo que abstenerse de tratar a Eduardo, el joven a quién quería con todas sus fuerzas.
La familia de Eduardo por el otro lado, aceptaron con una condición la orientación sexual de su hijo cuando éste
les expresó lo que sentía por Jesús. La condición fue que hasta que tanto él cómo Jesús no cumplieran la mayoria de edad,
debían abstenerse de las demostraciones de afecto. Le dijeron “Tú y Jesús pueden quererse con todas sus fuerzas. Pero
nada de demostraciones de afecto hasta que ambos tengan dieciocho años”
Al cumplir la mayoria de edad, Jesús decidió irse de su casa contando con el apoyo de Eduardo. Ya no soportaba
más los maltratos que recibía por parte de sus padres.
En la actualidad, Jesús y Eduardo viven felizmente juntos en un modesto
pero acogedor apartamento, pagado con el dinero que ambos ganan trabajando.

Hijo y papá


El corazón de un padre que vivía todo el tiempo malhumorado y regañando a su hijo de seis años,
ha sido llenado de amor.
¿Por quién?
-Por su propio hijo
¿Cómo?
-Pues, un dia, el padre malhumorado ve a su hijo con dos mangos en las manos. De manera
inmediata, le grita desde lo más profundo de sus pulmones y expulsando el más aberrante
desprecio: “!Maldita sea! ¿Piensas comerte dos mangos? !Dos mangos! !Me das uno en este instante!
¿Quién te ha enseñado a ser egoista ah? !Seguro que tu madre!”
El niño acostumbrado a los gritos, no tiembla en temor. Toma un mordisco en un mango, luego
en el otro. Y le entrega a su papá uno de los mangos y le dice: “Toma, papi. Este es el mango
más rico de los dos.”