Tia Nora


“Sofia, recuerda que en un rato tendremos visita de la tia Nora. Por favor preparate para recibirla.”
le notifica Esmeralda a su hija adolescente.
“Está bien mamá. Me arreglo en lo que termine de leer este libro llamado la melancólica muerte del chico ostra”
le contesta Sofia a su madre.
Al marcar las 3:33 en el reloj, la tia Nora arriba a la casa de la familia de tres.
“Mi hermana, que vieja te ves! Como que te está pasando factura que Luis Carlos te haya abandonado.”
le dice con una sonrisa del tamaño del sol, Nora a Esmeralda.
“Y tu hija como que no ha podido cerrar el pico! Sofia, cómo piensas conseguir un novio así?”
continua expresando Nora, sin permitir que su hermana o sobrina puedan contestar.
“Buenas tardes!” exlama Juan, el hijo de Esmeralda, quién llega de la bodega con una bolsa llena
de carne molida y otra de panes para preparar hamburguesas.
“Y esto qué es? Así de chaparro te quedaste mi sobrino? Si vieras como está mi Cristian. Alto, como un
hombre de verdad.”
le hace saber Nora a su sobrino.
Sin que Juan pueda pronunciar al menos una palabra, Nora le expresa a su sobrino:
“Bueno al menos puedes prepararme una hamburguesa con ese pan y esa carne, chaparrin. Desde ahora te voy
a llamar así. Ah y para Sofia no habrá hamburguesa. Hay que ponerle un fin a su enfermedad ya.”

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Cebollas y Dulces


Erika y Federico son una pareja de casados con una hermosa bebé llamada Ruby.
Viven en un modesto apartamento ubicado en el centro de una ciudad que lleva
por nombre “Santa Rita”.
El duo de enamorados trabaja desde casa, manejando un muy exitoso negocio dedicado a la venta
de tortas.
Erika se encarga de elaborar los deliciosos pasteles mientras que Federico
administra los pedidos realizados por los clientes a través de Internet.
Desde que la pequeña Ruby nació hace un mes, Federico siempre se ha ofrecido
lleno de furor quedarse en casa cuidando a la bebé, mientras su esposa
sale a comprar los articulos para la elaboración de las tortas.
Apesar de que muchas veces a Erika le ha parecido extraño este comportamiento
por parte de su esposo, nunca le ha presentado queja alguna a Federico por esto.
Durante dos semanas seguidas, la pareja ha logrado vender númerosas tortas, por lo que
Erika ha decidido salir hoy a comprar los productos necesarios para abastecer
el inventario del negocio.
Antes de que Erika abandonara el apartamento, Federico le pregunta cuanto tiempo
considera ella que se va a tardar en las diligencias.
“Creo que alrededor de dos horas, cariño”
le contesta Erika a su esposo, quién le sopla un beso desde una silla reclinable.
Pasan dos horas y Erika regresa al apartamento con diversas bolsas llenas de los
productos que ha comprado.
“Dios, cada vez está más costoso todo!”
exclama Erika a su esposo, quién le contesta con una risa nerviosa.
“Te pasa algo cariño? Te noto extraño!”
cuestiona Erika a Federico, quién le responda en voz baja que no le ocurre nada.
“Ruby duerme tranquilamente, querida. No has preguntado por ella!”
le expresa con una voz quebrantada y envuelta en nerviosismo, Federico a su esposa.
“Oh Dios! mi hija, que mala madre soy! Vengo con tantas cosas en la mente.Voy a verla!”
le contesta con una voz repleta de pena y angustia, Erika a su esposo.
“Que bella te ves durmiendo mi Ruby. Tu mami te adora mucho!”
le dice con tono lleno de ternura, Erika a su hija.
“Voy a jugar un rato Candy Crush en la laptop de Federico mientras duermes mi bebita!”
expresa Erika envuelta en emoción.
“Umm… Que contendrá esta carpeta llamada Cebollas y Dulces?”
se pregunta Erika llena de curiosidad.
“Mi Rubytaaaaaaaaaaa! Dios miooooo que es esto?”
gita Erika a todo pulmón y con el corazón a millón, al ver el contenido de dicha carpeta.
Federico se acerca a la habitación y le suplica de rodillas a Erika:
“Perdoname mi vida! Te lo ruego!”
Con voz amezanante, Erika le responde a su esposo:
“Dile adios a tu vida Federico! No mereces vivir!”
le grita Erika a su esposo, mientras corre a la cocina en busca de un
cuchillo para dejar sin vida a su esposo.

Gracias por leer el relato. Deje un comentario, con gusto le responderé 🙂

Una mala calificación


“Hijo, me enteré a través de tu maestra que obtuviste un diecinueve de veinte en el examen de Biología”
le dice llena de decepción, Gloria, a su hijo de trece años llamado Enrique.
“Mamá, es que..”
apenas logra pronunciar Enrique antes de ser interrumpido por la mujer que lo trajo al mundo.
“Ya le he dicho a tu padre sobre tu pesima calificación. Aguarda a que llegue para que recibas
el castigo que te mereces.”
le hace saber Gloria a su hijo, quién tiembla en temor por lo que su madre le ha dicho.
“Yo no acepto tener a un hijo bruto. Eso más nunca!”
exclama Juan, el padre de Enrique, a su hijo, al entrar por la puerta de la casa.
En tan solo pocos minutos, Gloria grita a todo pulmón:
“Detenteeeeee Juan! Detenteeeee! Por favooooooooor!”
“Lo has matado, Juan! Has matado a Enriquito! Has matado a mi hijooooo!”
continua gritando Gloria, de rodillas y con el rostro cubierto de lagrimas,
mientras contempla al fruto de su amor con Juan, ensangrentado y sin
signos de vida.

Que tal le ha parecido el microrelato? Deje su comentario. Con gusto lo leeré y le contestaré 🙂

Asperger


Gracias por permitirme conversar con ustedes en esta reunión. Mi nombre es Henry. Odio admitir que tengo el síndrome de Asperger. He sido victima de acoso y burlas a causa de este síndrome la mayor parte de mi vida . Bueno desde los primeros años de la escuela primaria. A partir de ahí he sido victima de acoso y burlas hasta ahora. En la actualidad tengo diecisiete años y pronto comenzaré la universidad. No logro comprender como he durado tantos años de vida. He sido maltratado por un montón de gente durante tanto tiempo que muchas veces deseo que mi vida acabe. Aunque luego me siento horrible por tener esos pensamientos. Ya que son pocos los que están aquí en este salón, compartiré con ustedes algo que me sucedió cuando tenía diez años de edad. Recuerdo eran las doce y treinta del mediodia un trece de mayo del 2008. Yo acompañaba a mi mamá a realizar unas compras en un mini mercado llamado “Valentina” ubicado en la calle “Margarita”. Como era martes, había poca gente comprando asi que me sentía más o menos tranquilo. Mientras mi mamá pagaba por los productos, dos carcineros empezaron a discutir ruidosamente y yo sentía como si mi mente era perforada por un taladro. Cada vez escalaba más la intensidad de los gritos y yo lloraba inconsolablemente pues no soportaba tal tormento.Las risas y los comentarios de las personas que estaban en el mini mercado en ese momento aún me perturban hoy en dia. Recuerdo a una señora de cabello largo y de piel clara que se reía a carcajadas mientras otra señora de cabello corto y piel oscura decia “Y a ese niño loco que le sucede?” “Estas madres de hoy dia que no saben educar a sus hijos” “Y que ocurrió luego Henry? cuentanos por favor”, pregunta Rosanna, una asistente de la reunión, llevada a cabo en el salón principal del centro de apoyo a adolescentes con Asperger de Santa Rita.
“Mi mamá me tomó del brazo, dejando los productos que ya había pagado, y nos fuimos a casa rapidamente en el coche.” “Por qué tu mamá no les dijo algo a esas señoras?”, pregunta Esmeralda, otra integrante del grupo. “Pues, recuerdo que cuando yo le hize esa pregunta, ella solo me contestó: Ellas no entenderían tu problema, mi tesoro. No lo entenderían.”

Charlas con sabor a café


Maria y Gabriela, dos amigas desde la niñez, conversan
sobre sus problemas personales en una pequeña
tienda de café ubicada en la ciudad donde ambas residen.
Ambas mujeres tienen veintiseis años de edad
y contrajeron matrimonio casi que al mismo tiempo hace cuatro años.
A poco tiempo de casarse, cada una dio a luz a un niño.
El hijo de Maria fue llamado Juan, igual que su padre.
El de Gabriela también fue llamado como su padre, Eduardo.

Entre una y otra conversación, Gabriela le dice a Maria:
“Mi amiga, como me gustaría que mi esposo fuera como el tuyo.
Con una fortuna inmensa y que sea un completo extraño para mi hijo.
Estoy cansada de que el mio solo me lleve a Paris o a Londres
una vez al año. Y sobre todo cansada de las burlas que recibo de
la gente al decirme que Eduardo pareciera la mamá de Eduardito.
La gente no entiende que yo nunca quise quedar embarazada y que
Eduardito fue un accidente. Yo no nací para ser madre
y estar cuidando de un niño.”

Maria le contesta: “Mi amiga, no sabes todo lo que yo daría
por que Juan aunque sea una vez abrazara y le proporcionara afecto
a Juancito. Aunque sea una vez mi amiga. Yo lloro todas las noches
pidiendole a Dios que eso suceda. Y con respecto a los
viajes y regalos que mi esposo me concede: Juan siempre me recuerda
que si yo algún dia decidiera abandonarlo, me haría pagarle
hasta el último centavo que ha gastado en mi.”

Hijo y papá


El corazón de un padre que vivía todo el tiempo malhumorado y regañando a su hijo de seis años,
ha sido llenado de amor.
¿Por quién?
-Por su propio hijo
¿Cómo?
-Pues, un dia, el padre malhumorado ve a su hijo con dos mangos en las manos. De manera
inmediata, le grita desde lo más profundo de sus pulmones y expulsando el más aberrante
desprecio: “!Maldita sea! ¿Piensas comerte dos mangos? !Dos mangos! !Me das uno en este instante!
¿Quién te ha enseñado a ser egoista ah? !Seguro que tu madre!”
El niño acostumbrado a los gritos, no tiembla en temor. Toma un mordisco en un mango, luego
en el otro. Y le entrega a su papá uno de los mangos y le dice: “Toma, papi. Este es el mango
más rico de los dos.”

Rosanna


Por que tiemblas tanto mi bella hija?
Tengo mucho miedo mami.
Miedo de que mi Rosannita?
Siento que hay alguien que nos quiere hacer daño mami.
Anoche escuché unos ruidos extraños y ví una sombra correr fuera
de mi habitación. La pude ver através de mi ventana mami.
Ay mi hija seguro tuviste una pesadilla. Yo cuando tenía tu edad
también me imaginaba cosas muy raras. Pero no tengas temor mi
Rosannita. Nada malo nos va a suceder.
Okey mami. Yo voy a rezar como me enseñó papi.
Diré “Diosito, por favor dame paz y tranquilidad para dormir esta noche”
Oh mami, cómo extraño a papi. Le dice la pequeña Rosana con lagrimas en sus
tiernos ojos a su madre.
Mi rosanita quiero que hagas algo.
Qué mami?
Quiero que sueñes con tu padre y en el sueño le digas lo mucho que lo quieres
y lo mucho que lo extrañas.
Está bien mami, eso haré. Le responde Rosannita a su mamá.
Que descanses mi hija hermosa.
Hasta mañana mami.
“Maldita mocosa, maldita mocosa!, haciendome recordar a la basura de Rodolfo y creyendo
que sus ridiculos rezos la van a ayudar” piensa casi que en voz alta la madre
de Rossana mientras sale de la habitación de su pequeña hija.
“Y se creyó el absurdo cuento ese de que tuvo un pesadilla. Si supiera lo
que de verdad pasa mientras ella duerme. Tal vez le convendría una buena probada
de lo bueno a la escuincle esa” sigue pensando casi que en voz alta la madre de Rosanna.
“Como me llamo Maria Virginia, te arrepentirás de haber nacido Rossana Alejandra”
gritaba la madre de Rosanna de manera enloquecida en su habitación alejada de la de su hija,
de tal forma que esta no podia escuchar a su aberrante y nefasta madre.
No pasaron ni diez minutos desde que Maria Virginia había dejado sola a su hija
en su habitación, cuando la niña empezó a oir los ruidos extraños que había escuchado
la noche anterior. Su corazón empezó a palpitar velozmente. Sentía un temor inmenso.
“Diosito proteje a mi mami y a mi, te lo ruego por favor” rezaba la pequeña niña con la mayor dificultad
para pronunciar cada palabra consumida por un miedo inmenso.
De repente pasa la tenebrosa sombra por la ventana de Rosanna y de manera inmediata
la niña pega un grito descomunal.
“Diosito más que nunca, te ruego que cuides de mi mami y de mi” exclama de manera desconsolada
y aterrorizada la pequeña Rosanna.
En medio de la desesperación, a la niña se le ocurre la idea de llamar por teléfono a
su mejor amigo de la escuela, Eduardo. Agarró el celular que su madre le había regalado
en su cumpleaños número once hace pocos meses y llamó a Eduardo.
“Por favor contesta Eduardo José. Necesito que contestes” suspiraba Rosanna mientras su corazón
palpitaba más rapido que una carro de formula uno.
“Aló” responde Eduardo a Rosanna.
“Eduardo, por favor ven a mi casa con tu papá. Hay alguien en casa que nos quiere hacer daño a mi mami y a mi”
le dice con voz quebrantada Rosanna a Eduardo.
“Cómo así que hay alquien que les quiere hacer daño a tu mamá y a tí Rosanna?”
le contesta Eduardo con voz que denotaba cinismo e incluso placer, a su mejor amiga.
“Solo hazme caso Eduardo. Te lo suplico”
“Lo siento Rosanna. Pero mi papá no está en la casa. El salió hace como veinte minutos.
“Por favor llamalo y dile que venga a mi casa. Mi mama y yo estamos en peligro Eduardo”
“Está bien Rosana. Ya lo voy a llamar y en lo que el me responda, te vuelvo a llamar a ti.”
Pasaron minutos que le parecían horas a Rosanna y esta se desesperaba cada vez más sin recibir
llamada de Eduardo.
“Oh Dios, por que suceden cosas tan malas en el mundo, si según papá tu eres quién está a cargo
del mundo?” exclama en voz alta Rosanna.
“Y según papá, tú eres el ser más bueno del mundo. Entonces por que permites que pasen cosas malas?”
se pregunta una y otra vez la pequeña niña.
De repente se escuchan ruidos muy cercanos a la habitación de Rosanna. Se oían voces que muy poco se
podían apreciar lo que decían. Pero mientras los segundos avanzaban, se hacían más claras.
“Vamos a drogar a esa mocosa”
“Si, mi vida, y se la llevaremos a Eduardo para que la viole. Lo que el tanto desea.”
“Uy me encanta cuando me nombras a tu hijo mi amor.”
“Bueno quizás Rosanna no sea la unica que termine gozando esta noche mi vida”
“Amor, quieres decir que me dejarías tener relaciones con Eduardito?”
“Eso no hace falta ni que me lo preguntes mi vida”
Este intercambio tan grotesco y repulsivo lo pudo escuchar con total claridad Rosanna quién hace pocos dias
habia oido a algunos compañeros del salon hablar sobre lo horrible que era ser violado. Por lo tanto la niña había
comprendido la experiencia horrorosa que le iba a tocar vivir de ser raptadas por su madre y el padre de quién
pensaba era su mejor amigo.
Temiendo con todas sus fuerzas lo que le iba a suceder, prefirió saltar desde lo alto de la ventana de su
habitación al precipicio a no menos de 10 metros.
“Si sobrevivo esta caida, me salvaré de ser violada. Y si no sobrevivo, me reuniré con mi papi en el cielo”
fueron las ultimas palabras que pronunció la pequeña Rosanna antes de que los monstruos de su madre y padre de su
supuesto mejor amigo entraran a su habitación.